El residente de la Residencia de Mayores de Colmenar Viejo que estuvo en enero 25 días en huelga de hambre, como protesta por la "pésima calidad" de la comida que sirven en el citado complejo de titularidad pública, ha sido sancionado con un traslado forzoso a otra residencia de la región.
"Me quieren mandar a la residencia de Villaviciosa de Odón, una de las peores de la Comunidad de Madrid. Ayer me comunicaron que el traslado ya es firme", ha trasladado a EFE el propio residente, Marcelo, quien asegura que esto es "una represalia" tras la repercusión que tuvieron los 25 días en huelga que estuvo en enero.
Oficialmente, la Agencia Madrileña de Atención Social de la Comunidad de Madrid (AMAS) ha sancionado a este residente con el traslado tras la resolución de un expediente abierto por "una presunta agresión física y verbal a otro residente" que tuvo lugar en la última Nochebuena en el comedor "por opinar que la comida de la residencia está bien".
En la resolución del expediente, al que ha tenido acceso EFE, la AMAS sanciona con "el traslado definitivo a la Residencia de Mayores de Villaviciosa de Odón", como responsable de "una infracción muy grave" tipificada en la Ley 12/2022, de 21 de diciembre, de Servicios Sociales.
En declaraciones a EFE, Marcelo ha reconocido que sí que hubo "un enfrentamiento verbal con otro residente", pero que "no llegó a más" y que "en ningún caso hubo agresión", aunque AMAS ha rechazado el recurso interpuesto por el residente ante la sanción comunicada el 18 de marzo pasado.
En la contestación al recurso, desde AMAS reiteran que "la conducta consistente en sujetar por el cuello a otro residente, generando una situación de riesgo y requiriendo este asistencia médica, constituye objetivamente una agresión física entre personas usuarias del centro".
Por ello, deniegan la petición de suspensión de la ejecución del traslado definitivo a la Residencia de Mayores de Villaviciosa de Odón que había solicitado Marcelo, quien sigue insistiendo en que este "traslado forzoso" es como consecuencia de "su exposición en los medios cuando estuvo con la huelga de los 25 días".
En este sentido, Marcelo reitera que ha sido sancionado "en un procedimiento que vulnera totalmente sus derechos como residente", evidenciando que "el objetivo último era castigarle por haber expuesto durante tantos días el lamentable estado de los alimentos que reciben los casi 400 residentes de la Residencia".
"Además del castigo, se suma la incertidumbre de cuándo la Comunidad de Madrid quiere llevar a cabo el traslado, lo que añade nervios y estrés", ha añadido Marcelo, quien se considera "un chivo expiatorio" por denunciar que "los alimentos que les sirven están en condiciones inaceptables".
Por este motivo, y ante "la indefensión de todo el procedimiento de la Comunidad de Madrid y el castigo impuesto de traslado a otra Residencia", Marcelo avanza que va a acudir al Defensor del Pueblo para reclamar "ayuda y amparo" y "para que ningún otro residente sea represaliado por quejarse de las condiciones de las residencias".