El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, acusó este martes en Budapest "a los burócratas" de la Unión Europea (UE) de intervenir en las elecciones legislativas de Hungría este domingo porque "no les gusta" el primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán.
"Lo que ha sucedido en este país es el peor ejemplo de la intervención extranjera que he oído o leído jamás", afirmó Vance en rueda de prensa tras entrevistarse con el mandatario húngaro.Según el vicepresidente, "la intervención de los burócratas de Bruselas es indigna" y se debe a que "no les gusta el líder electo de Hungría".
Además, acusó a la UE, a la que Hungría pertenece desde 2004 y de la que ha recibido decenas de millones de euros en fondos desde entonces, de querer "dañar la economía de Hungría".
"No quiero decirle a los húngaros cómo tienen que votar (este domingo)", dijo Vance, al tiempo que agregó que eso es justamente lo que pide también a los burócratas de Bruselas. Eso sí, el número dos de la Casa Blanca recordó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es un "buen amigo" de Orbán a quién "apoya de una manera comprometida".
"Queremos ayudar lo más posible al primer ministro (Orbán) en las elecciones", agregó.
En el poder desde 2010
Hungría celebra elecciones el próximo 12 de abril en las que Orbán, en el poder desde 2010 con mayorías absolutas, podría perder el poder frente a su rival, el conservador Péter Magyar.
Si bien Vance se mostró confiado en que Orbán ganará los comicios, agregó que Estados Unidos mantendrá buenas relaciones con Hungría también en caso de un cambio de poder en Budapest.
"Pero Viktor Orbán va a ganar las próximas elecciones en Hungría, me siento muy seguro de eso y de nuestra continua relación positiva. ¿No es así, Viktor?", dijo Vance, a lo que Orbán asintió diciendo: "ese es el plan". A cinco días de los comicios, el partido opositor Tisza, liderado por Magyar, lidera los principales sondeos de intención de voto con clara ventaja.
Una última encuesta de la semana pasada otorga a Tisza el 56 % de los votos, 19 puntos porcentuales más que el gobernante partido Fidesz, de Orbán.