El viento lanza el humo y las llamas contra los efectivos de la UME que luchan contra el fuego, día y noche, en Sotillo de la Adrada, en Ávila.
Los cambios de viento repentinos es los que más preocupa ahora en el incendio del Valle del Tiétar. Las roladas pueden provocar situaciones de peligro.
Pero también, si son favorables, podrían ayudar a evitar que el perímetro de ese gran incendio aumente. Un perímetro que ya tiene 160 kilómetros de longitud, con 50.000 hectáreas quemadas solo en la provincia vecina, lo que lo convierten en el mayor de la historia reciente de España.
El fuego ha alcanzado puntos muy elevados de esta geografía abulense. Uno de los puntos que más preocupa a esta hora que es la zona de Mijares, en la serranía oriental del Tietar.
Hasta este lugar se han desplazado miembros de la Guardia Republicana portuguesa para colaborar en las tareas de extinción. Los vecinos lo agradecen pero consideran que los efectivos enviados, en general, son insuficientes.