El Teatro Real se transformó en un gran escenario circense para acoger el estreno de La novia vendida, la célebre ópera del compositor checo Bedřich Smetana.
Se trata de un esperado regreso, ya que la obra no se representaba en este escenario desde 1924, cuando se estrenó por primera vez en Madrid.
El nuevo montaje, dirigido por Laurent Pelly, apuesta por una estética inspirada en el mundo del circo y la animación, alejándose del realismo tradicional para ofrecer una propuesta visual más poética y desenfadada.
La escenografía, construida con elementos reciclados, refuerza ese carácter lúdico y convierte la representación en un espectáculo cercano a la fábula.
Considerada una de las grandes obras del repertorio lírico checo, 'La novia vendida' es una ópera cómica que combina música popular y enredo romántico.