Al menos 3.535 personas han muerto y 16.740 han resultado heridas tras los terremotos en Venezuela, según el último boletín publicado este lunes por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.
Casi dos semanas después, ya sin esperanza ya de recuperar personas con vida entre los escombros, los venezolanos se conjuran para salir adelante. En un país que vivía ya una profunda crisis tratan ahora de recuperar lo poco que les ha quedado.
Los damnificados hablan de un país quebrado en el que hace falta juntar 80 sueldos para poder comprar una nevera. Por eso algunos se arriesgan y entran entre los edificios colapsados para tratar de recuperar un electrodoméstico u otros enseres.
El Gobierno ha pedido ayuda a Naciones Unidas para reconstruir decenas de miles de edificios y anuncia la creación de una nueva unidad militar de emergencias.
En La Guaira, una de las zonas más afectadas, anterior centro turístico, tratan de sobreponerse e intentan volver a poner en pie sus negocios y su país devastado.