Los llamamientos a combatir los discursos de "odio" y las apelaciones a la convivencia en Cataluña frente al ascenso de la extrema derecha han marcado este viernes el inicio de las celebraciones de la Diada del 11 de septiembre.
Las celebraciones oficiales de la Diada Nacional de Cataluña han arrancado con las ofrendas florales de instituciones, partidos y entidades civiles al monumento a Rafael Casanova, símbolo de los últimos defensores de Barcelona frente a las tropas borbónicas en 1714. La primera ofrenda la ha realizado el Govern, con su presidente, Salvador Illa, a la cabeza, acompañado de sus consellers.
En nombre del Govern, la consellera Sílvia Paneque ha comparecido ante los medios para pedir "fraternidad, orgullo y esperanza por una Cataluña sin exclusiones" y advertir a la extrema derecha de que "el odio no tiene cabida": "Cataluña somos todos y todas", ha remachado.
También el presidente del Parlament, Josep Rull, ha reivindicado Cataluña como "tierra de acogida e integración" donde la "esperanza" ha sido más poderosa que "el miedo": "Cataluña es una nación que no pregunta a su gente de dónde viene, sino adónde queremos llegar juntos, con progreso, justicia y libertad", ha recalcado.
El alcalde Jaume Collboni ha defendido asimismo la "pluralidad" de una Barcelona y una Cataluña "abiertas y cohesionadas" con capacidad de "agregar diversidad" y de construir un "futuro colectivo", frente a los discursos "que pretenden dividir".